Vivir con TOC es difícil, es como querer salir de un pozo, pero no puedes sin herramientas, es la lucha diaria de algo mental que oprime con una fuerza feroz. No es fácil despertar y empezar el día con el TOC.
Las noches las paso con pesadillas, duermo, pero no descanso, para luego empezar la lucha contra el TOC, está ahí, como si no pasara nada, chulo y prepotente, como si tuviese el poder de mandarte y de ser tú, un títere de él. Yo afirmo, que muchas veces me ha dominado y domina, haciendo rituales a la fuerza y cosas que no quiero, como borrar cosas, tocar puertas, evitar mirar sitios como iglesias, o pisar de cierta forma. Es como si llevara un kit de cogidos en la cabeza, donde cada código es un ritual y un padecer. Porque no es solo hacerlo, es la secuela que te queda después, de seguir haciéndole caso, o por lo contrario, plantar cara, pero pasando una fuerte ansiedad, una ansiedad que paraliza, que me enfría las manos, o me pone nervioso, que no para, que hasta que no digo basta!, sigue y sigue. Así son todos los días, y las noches como he dicho antes, muchas son de pesadillas, de despertarme mal, dormir y soñar mal, y despertarme, una cadena sin fin, una cadena que acaba con mi mente. A veces es como si viviesen dos personas en mi, o dos formas de hacer. Se me manifiesta desde los 7 años, y ha ido evolucionando, de fuerte a flojo, cambiando los síntomas. Y la que se ha agravado es la ansiedad, eso te bloquea, te impide hacer cosas, no te deja llevar la vida que quieres. No es dinero, no es un trabajo, no son estudios, es tu cabeza la que te bloquea, y se cierra en esos síntomas de ansiedad, obsesión y repetición. Círculo vicioso, y círculo sin salida, como una rotonda donde no hay salida, dar vueltas y más vueltas, mareado en lo mental, fatigado en lo físico, resistiendo en lo personal.
Siempre digo que estoy TOCado, pero no hundido. Plantar cara, cuesta mucho y hay días que la batalla la pierdes, pero la ganas de una forma u otra, porque sigues de pie, haciendo tus cosas, tú vida, a tu forma, como buenamente puede uno. Plantar cara es ansiedad, hacerle caso es ansiedad porque va a más, entonces el TOC es ansiedad, pero mejor la ansiedad de vencer, que la ansiedad de sumisión. Y hay muchas veces donde la sumisión coge protagonismo, donde cuesta y aunque pelees y saque todo lo mejor de tí, el TOC tiene una carta mejor, con la cual ganarte. Es resistir, es aguantar y el final no lo sé, porqué no he vencido a la enfermedad, pero tampoco me ha matado. Me quedo con el gusto de plantarle cara cuando tengo fuerzas, y de que no es eterno, que empezó, pero también terminará.
Y sí, hay que enfrentarse, pero con constancia y fuerza, con herramientas, con profesionales, con gente que te apoye. Porque a veces, por duro que se haga, uno, por el mismo, no puede salir adelante, y eso no es malo, es un acierto. Primero dar el paso y saber que tienes TOC y reconocerlo, y segundo pedir ayuda no te hace débil, te hace fuerte, te hace una persona que se espabila, se ama y busca ayuda para estar mejor y vencer al TOC, eso es ser fuerte.
Y para la gente que padecen TOC, como yo, no aguanteis, soltad todo el malestar, echadlo, aunque sea en lágrimas o rabia de gritar, es bueno soltar, bastante pesa la mochila del TOC, como para ponernos más carga encima de la que ya llevamos. Podría decir lo de mucho ánimo, pero no se soluciona. Muchas veces no se necesitan palabras de coach. Se necesita ser escuchado, aunque no haya respuesta, y saber que hay alguien a tú lado y que te acompaña en el proceso de sanación.
Xexi L


