¿Amamos a los niños y las niñas o son simplemente un objeto de consumo?
Me hago esta pregunta mientras acompaño a una mamá primeriza con un bebé en brazos, a través de los largos pasillos de un centro comercial. Lugar de culto al consumismo, lugar cerrado, lugar lleno de señales que nos marcan un recorrido y luces que iluminan objetos que encienden nuestros deseos.
¿Nuestra sociedad consumista ama a los niños y a las niñas o simplemente los y las ha convertido en objeto de consumo?. Desde el momento en que tenemos a nuestro bebé en brazos, empieza un sutil bombardeo de cómo los debemos educar, los valores que les tenemos que enseñar, cómo les debemos cuidar y acompañar en la infancia.
En el lote también va incluido un manual de la criatura perfecta a los ojos de la sociedad. Nuestro éxito y buen hacer como progenitores, dependerá de lo que se ajusten nuestros vástagos al susodicho manual. Por lo que toda disidencia infantil será considerada como incapacidad materna o paterna, creando un sentimiento de culpabilidad en los progenitores, que se sentirán en la obligación de llevar a la susodicha criatura a un psicólogo para acabar con los comportamientos infantiles.
Cualquiera que tenga criaturas, sabe que siempre te están liando un pollo por todo y por nada. Solo hay que ir una tarde al super, para ver como hay unos cuantos tirados por el suelo llorando, como si no existiera un mañana.
La pregunta que me hago es que si tal vez no estamos estructurando las infancias, adecuandolas a las necesidades de una sociedad donde todo es consumible, no permitiendo a las criaturas ser ellos mismos en sus infancias. Me explico, cada criatura es diferente, los hay que necesitan moverse continuamente, hasta hace poco esa sería una característica positiva en una criatura, pero una sociedad que vive en ciudades, necesita que las criaturas acepten vivir en pequeños espacios. Vivimos en una sociedad que exige que las criaturas no correteen, ni molesten en los pasillos de los centros comerciales. Criaturas que no se comporten, como criaturas, que no hagan ruido, que no pataleen(imposible), que no molesten en un mundo de adultos.
Rosa Garcia, alias Chica Asteri.



