Esta noche he estado pensando en vosotras, madres del corazón, y una y otra vez me venía a la mente la historia de un rey que aisló a un grupo de bebés, creyendo que así encontraría el primer lenguaje que se habló, cuando en realidad todos los bebés murieron a causa del aislamiento antes de los 3 años.
Una mañana, tengo entre 7 y 9 años, al despertar, descubro que tengo unos 6 alfileres clavados en cada una de mis trenzas. En ese mismo instante mi cerebro crea un bloqueo impidiendo razonar lo que había ocurrido mientras dormía, para protegerme de la verdad que se oculta detrás de unos alfileres. En esa misma época, a veces dormía en una habitación cercana a la cocina, y recuerdo una noche que mi madre viene a despertarme y me dice “es que estaba en la cama pensando en que me había dejado el gas de la cocina abierto y no sabía si subir a cerrarlo”, en ese momento yo sé que esto mismo había pasado en 2 ocasiones anteriores. Si hubo más intentos, no los recuerdo o no fui consciente de ellos. El bloqueo en mi cerebro me impide relacionar y entender estos 2 hechos, hasta que con 42 años participando en una terapia grupal acerca de los abusos en la infancia pude relacionarlos. Tardé 2 años en poder verbalizarlo. Durante muchos años he tenido terrores nocturnos, sentía que había un soldado romano que venía a clavarme un cuchillo en el estómago, durante el sueño. En la terapia descubrí que mi madre estaba simbolizada por ese soldado romano y ese mismo día con 42 años dejé de tener terrores nocturnos. También quiero contaros, que desde los 5 a los 12 años padecí abusos sexuales por parte de un familiar que además vivía en la misma calle. Creo que tengo alrededor de 6-7 años cuando mi madre lo descubre y en lugar de pararlo me considera culpable, no lo para y me empieza a maltratar psicológicamente a base de insultos y desprecios continuos a mi persona. Con 11 años descubro dos formas de paliar el dolor interno, una, estampandome contra las paredes y otra es bebiendo. No he caído en alguna adicción de pura casualidad. De los 23 a los 26 años, ingreso unas 8 veces en psiquiatría, siempre a causa de un intento de suicidio. Siempre cuento que en aquella época hubiese preferido quedarme a vivir para siempre, en el Hospital psiquiátrico de Santa Coloma de Gramanet.
Durante el congreso, mientras escuchaba a un profesional hablar de síntomas supuestamente biológicos, quise gritar. Muchas veces he explicado que hasta los 42 años yo “sentía que no podía aprender por la experiencia” , no comprendía las ironías, escuchaba a cualquiera que me diera un poco de cariño, me sentía perdida, encerrada en mi misma.
No soy una enferma mental, soy una persona que ha sufrido varios tipos de violencias, las cuales me han originado unas secuelas, secuelas que padeceré el resto de mi vida por lo que otros hicieron. Me gustaría deciros que a mí una de las cosas que más me ha ayudado a seguir viviendo, es lo que los profesionales llaman esquizofrenia y explicaros el por qué.
Por ello me levanté y pregunté a los profesionales cómo se supone que debo vivir sabiendo que mi madre intentó matarme. Cómo se supone que muchas personas debemos vivir con las violencias sufridas?. Montse, me alegro de que fueras tú quien me abrazase cuando entre en shock.
Rosa Garcia, alias Chica Asteri.



