Mi nombre es Mireia Mir. Soy auxiliar de enfermería, soy una persona sorda y convivo con trastorno esquizoafectivo, (trastorno que se caracteriza por combinar la esquizofrenia con bipolar y depresión).
Decidí investigar sobre este tema.Por eso hablo sobre la discriminación por salud mental. A través de varios artículos intentaré explicar, lo que he atravesado desde mi propia experiencia, el sufrimiento, la depresión, ansiedad o la soledad.
Desde muy joven, mi vida ha estado marcada por el sufrimiento. A la edad de 10 años, me enfrenté a la sordera, una condición que no lograba comprender. Con frecuencia, me encontraba en situaciones en las que la gente me consideraba extraña, debido a mi diferencia con los demás. Y también mi familia se alejaba de mí porque no entendían lo mucho que me afectaba, al sentirme muy sola y tener dificultades para estar con amigas, ya que me apartaban siempre .

Nadie me apoyaba, pero nunca he pensado en hacer daño a nadie ni en intentar lastimarme. A pesar de todo, me esforcé por seguir adelante, porque la vida da muchas vueltas y a veces no es fácil. Siempre lloré, con rabia y tristeza dentro de mí. Aunque todavía no haya libertad, el peso que llevo requiere mucho esfuerzo y paciencia para seguir adelante. Aunque la herida cuesta sanar, el tiempo pasa volando.
A los 17 años, el peso que sentía sobre mí era insoportable, como si estuviera a punto de explotar. Mi época adolescente fue difícil, me sentía como un perro abandonado que nadie acaricia, a veces pensaba en suicidarme porque no veía sentido a mi vida. Tenía la mente muy oscura porque nadie comprendía. No tengo amigos ni gente que me acompañe, he estado siempre sola. Esta situación me ha afectado mucho a pesar de todo ..no es nada fácil, entonces en 2017, tuve que ir al hospital porque no entendía lo que estaba pasando: comencé a experimentar alucinaciones visuales y pensamientos atormentadores.
Era como si estuviera hablando conmigo misma, debido a que durante mucho tiempo guardé todo ese peso en mi interior, ya no podía soportarlo. Durante el 2017 estuve ingresada en el hospital durante un mes y el médico me diagnosticó PSICOSIS .
Al recibir el alta, me fui a casa de mis padres por un tiempo, para recuperarme. Yo sufría mucho porque no lo entendía y fui muchas veces con la psicóloga y la enfermera, también con el psiquiatra de Ripoll. Creo que nunca hay que tener miedo a pedir ayuda.
En 2018 empecé a trabajar en una lavandería en Ripoll hasta el 2021. Todos los días de mi vida eran iguales y siempre sola. Nunca tuve amigas porque la gente siempre se apartaba de mí. En agosto de 2021, conocí a mi pareja, y decidí irme a Vilafranca a vivir con él. Durante este tiempo mejoré muchísimo, mi estado de ánimo a veces está bien y a veces está mal, pero intento mantenerme positiva y evitar pensar en dejar de vivir.
Me siento mucho mejor desde que vivo con mi pareja y su familia. Mi vida ha cambiado completamente. Cuando vivía en casa de mis padres, tenía una mentalidad cerrada, como si estuviera en una jaula de perros, sin poder salir. Agradezco a mi pareja por sacarme de allí y salvarme la vida.
Mireia Mir



